La fecha, establecida por la Asamblea General de Naciones Unidas y la Unesco, busca reconocer el papel de la educación en favor de la paz y del desarrollo y recuerda que, sin una educación inclusiva, equitativa y de calidad y oportunidades de aprendizaje durante toda la vida, no se alcanzará la igualdad de género ni se romperá el ciclo de pobreza que excluye a millones de niños, jóvenes y adultos.
¿Cómo es la educación sexual en España?
En España, la ley educativa vigente, la LOMLOE, incorpora la educación para la salud, la igualdad y el bienestar emocional como elementos transversales y los currículos básicos de Primaria y ESO incluyen referencias a la educación afectivo-sexual. Sin embargo, Anna Sánchez describe un panorama desigual en los centros educativos, donde la educación sexual depende en gran medida del territorio, del centro e incluso del profesorado.
Esa falta de homogeneidad, sostiene, provoca que algunos centros desarrollen programas propios mientras otros opten por no abordar el tema o reducirlo a intervenciones puntuales. Y cuando se aborda, Sánchez considera que a menudo se hace desde un enfoque limitado, centrado en la prevención del embarazo y de las infecciones de transmisión sexual.
"Es un educar desde el miedo", afirma, al recordar que los talleres tradicionales suelen limitarse a la explicación de cómo usar el preservativo y a los riesgos, sin incorporar otros elementos esenciales como el consentimiento, el autoconocimiento, los límites, los cuidados, el deseo, la diversidad o las emociones.
Educación sexual desde la infancia para prevenir abusos
Sánchez defiende que la educación sexual empieza en la primera infancia y que su papel es también preventivo, especialmente frente al abuso sexual infantil.
"Es un tema que da mucho miedo ni siquiera nombrarlo", afirma, aunque recuerda que la realidad obliga a mantener la guardia alta, sobre todo porque "la mayoría de estos se suelen dar por una persona del entorno".
En ocho de cada diez casos de abusos sexuales contra la infancia, el agresor es alguien del entorno familiar o conocido del niño o la niña, y el 96 % de los abusadores no tiene antecedentes penales relacionados con violencia sexual, según un informe de Save the Children.
Tres de cada diez personas en España ha sufrido violencia sexual en la infancia y la adolescencia, un 28,9 %, según un informe del Ministerio de Juventud e Infancia.
Para la sexóloga, la clave está en incorporar aprendizajes sencillos y cotidianos que refuercen la autonomía corporal y la capacidad de pedir ayuda. Entre ellos, aprender a nombrar las partes del cuerpo, los límites, distinguir lo público de lo privado y entender que esas zonas íntimas no deben ser tocadas por adultos.
Por ello, Anna Sánchez reclama con "urgencia" una "educación sexual integral con perspectiva de género que sea obligatoria, transversal y sostenida en el tiempo" en todos los centros y etapas, "desde Infantil hasta Bachillerato o FP", e impartida por profesionales con formación específica.
También plantea que el despliegue en las aulas debería coordinarse con las familias para reducir resistencias y evitar malentendidos. A su juicio, una comunicación clara sobre contenidos y recursos ayudaría a desactivar el temor de que la educación sexual se limite a hablar de prácticas y permitiría reforzar las conversaciones en casa.
Ante las familias que sienten vergüenza o inseguridad para abordar estos temas, la sexóloga insiste en que no es necesario tener todas las respuestas y que también educa reconocer los límites propios. La sexóloga considera que la vergüenza no es un problema individual, sino "cultural" y que responde a "siglos de tabú en torno a la sexualidad".
"No hace falta saberlo todo, lo importante es abrir el canal y sostener el vínculo, para que sepan que pueden venir a casa con preguntas sin miedo ni vergüenza", concluye.
