Susa Alcántara es pintora y lleva veintiocho años viviendo en Pedralba, un pueblo del interior de Valencia en el que ha querido "visibilizar" y plasmar "para la posteridad" la vida y las vivencias de varias de sus vecinas mayores en murales que ha creado en diferentes fachadas del municipio.
Isabel, la primera mujer que se sacó el carné de conducir en Pedralba; Angelina, que tocaba el acordeón en varios pueblos cercanos; o Concha, de 78 años y que lleva conduciendo un quad desde hace dos décadas, son algunas de las protagonistas de estos murales.
En declaraciones a EFE, Susa Alcántara explica que nada más llegar a este municipio le llamó la atención "la vida social que las mujeres mayores hacían en la plaza del pueblo" y ahora, después de más de seis meses de mucho trabajo, les rinde este homenaje plástico.
Un homenaje a las mujeres mayores de Pedralba
"Todos los días salen a la calle por mayores que sean, aunque sea con un andador, con un bastón o algunas motorizadas, como Isabel", señala la pintora, quien añade que con estos murales ha intentado "congelar la imagen que veía de ellas en las calles y trasladarla a los muros para que quedaran allí para la posteridad".
"Son mujeres con carácter fuerte y muy potente", afirma Alcántara, quien empezó este proyecto un mes antes de la dana y midió digitalmente a las mujeres para que los dibujos del mural fueran proporcionales.
"Quería dar visibilidad a las mujeres mayores, darles voz", destaca.
También explica que le llama la atención que siempre se ha dicho que Pedralba "es un matriarcado" porque en la generación de los años 30 o 40 del pasado siglo "los niños empezaban a trabajar muy pequeños y eran ellas las que estudiaban algún año más y sabían de cuentas".
En este municipio eminentemente agrícola eran ellas quienes "manejaban el dinero. Y quien manejaba el dinero, manejaba el resto", indica.
Antes anónimas, ahora protagonistas
Una de las protagonistas de los murales es Isabel Solano, de 94 años, quien explica a EFE que fue la primera mujer que se sacó el carné de conducir en Pedralba, conducía el coche y el tractor y "hacia de taxista" para que otras mujeres de la población pudieran desplazarse a otras localidades. "Decía: vamos a Llíria a comprar, y tres o cuatro encima del coche y para allá".
Ángeles Quiles, de 89 años, que aparece en el mural con un acordeón rojo, relata que aprendió "las siete claves" pero no le dejaron entrar en la banda "porque era chica".
"No entrábamos ninguna; una cogió el piano, la otra el violín y yo el acordeón, pero a la banda no", y aunque sus padres no le dejaron ir a Mallorca con una orquesta, sí tocó con una en un hotel de València, al que tuvo que llevárselos porque "siempre tenía que ir con alguien".
Otra de las protagonistas de los murales es Ángeles Muedra, de 87 años, quien tras reconocer que antes eran "un poco anónimas" y ahora "toda la gente te dice por la calle algo", explica a EFE que ha ido al campo, ha bordado y cosido "más que los tontos" y montó un despacho de pan donde hacía tartas y pasteles "muy buenos" con recetas de su abuela.
"La mujer siempre ha tenido su sitio"
Ángeles Mateu, que también protagoniza un mural en la plaza del Carmen, en la pared de la casa donde vive su prima y en el que aparece delante de una gran "flor de la pasión", proclama: "Todo el mundo me ha felicitado porque estoy guapísima".
Explica que Susa Alcántara le dijo: "No te pido permiso porque te voy a pintar, y como eres tan apasionada para todo te voy a poner la flor de la pasión", a lo que ella le contestó: "Lo que tu quieras, de mí hazme lo que quieras".
También afirma que, en Pedralba, la mujer "siempre ha tenido su sitio, ha mandado del dinero. Los hombres daban el dinero y la mujer lo distribuía".
Concha Andrés, que tiene 78 años y lleva más de dos décadas conduciendo un quad para moverse por Pedralba, aparece en otro mural junto dos vecinas y tras un gran girasol. Asegura a EFE que no tuvieron "ninguna duda" cuando Susa Alcántara les propuso hacer los murales: "Nos lo dijo tomando café en la plaza y nos pareció estupendo".
"Nosotras hemos llevado una vida muy sana de alimentación y de no beber ni fumar, hemos criado a nuestros hijos y hemos trabajado", subraya Concha, en su caso en una droguería y en la cooperativa de naranjas, e incluso ha fabricado petardos.