La violencia contras las mujeres en Brasil creció de forma "alarmante" en 2023 en todas sus vertientes, incluidas las violaciones, que alcanzaron un nuevo máximo con 83.988 víctimas, según un informe.
"El país registró una violación cada seis minutos, según los registros policiales", señaló en su reporte anual el Foro Brasileño de Seguridad Pública, una organización no gubernamental que trabaja sobre la base de datos oficiales.
Las cifras revelan un panorama desolador para las mujeres brasileñas, pese a los esfuerzos del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva por impulsar políticas de igualdad, paralizadas durante la gestión del ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022).
1.467 mujeres asesinadas por violencia de género en 2023
En 2023, primer año de mandato de Lula, aumentaron los feminicidios un 0,8 % con relación al año anterior, hasta las 1.467 mujeres asesinadas por razones de género.
Esa es la cifra más alta desde que se tipificó como tal el crimen de feminicidio, en 2015. Ocho de cada diez autores de feminicidios en el país fueron el marido, el novio o el exnovio de la víctima.
También aumentaron en un año las tentativas de feminicidio (7,1 %), las agresiones físicas (9,8 %), el maltrato psicológico (33,8 %), las amenazas (16,5 %), los casos de persecución (34,5 %), las violaciones (6,5 %), el acoso sexual (28,5 %) y la divulgación de imágenes íntimas (47,8 %).
"Por desgracia, un año más, las perspectivas siguen siendo sombrías", apuntó el Anuario Brasileño de Seguridad Pública.
"La violencia contra las mujeres se ha naturalizado"
El documento señala diversas teorías que podrían estar detrás de ese incremento de todos los indicadores de violencia contra las mujeres.
Una de ellas afirma que es una "expresión del poder y control que están profundamente enraizados en las estructuras patriarcales de la sociedad".
También puede tratarse de un ciclo al alza en el comportamiento abusivo e incluso podría ser "una respuesta a los avances en los derechos de igualdad de género", lo que estaría generando "una reacción de resistencia para intentar revertir esos progresos".
"La violencia contra las mujeres se ha naturalizado en la sociedad", denunció la ONG.
Asimismo, alertó de que los datos expuestos pueden ser inferiores a los reales, pues existe aún "desconfianza hacia las instituciones", "miedo y culpa" para denunciar y un sinfín de "burocracias" que dificultan el acceso a las medidas de protección disponibles